Muebles de cartón: una producción amigable con el ambiente

La historia de Mariano Sallorenzo se escribe en ciudades: Ramos Mejía, Madrid, Trenque Lauquen; o en tiempos: pasado, presente y futuro. Heredero de una tradición familiar en la industria del cartón, decidió reconvertir el histórico modo de producción y ser pionero en la fabricación de mobiliario con la premisa ecológica y de conciencia social.

Hoy Mariano vive en Trenque Lauquen, junto a su esposa Victoria Debaisieux y sus hijos Benjamín y Amadeo. Pero no siempre fue así. Es oriundo de Ramos Mejía donde su familia tiene una tradicional empresa vinculada a la fabricación de cajas de cartón corrugado, que se abuelo Luis fundó allá por los años ’50 y su padre y su tío (José y Carlos) continuaron durante décadas, hasta que ahora le tocó a él.

Pero tampoco eso siempre fue así. Estudió abogacía y recursos humanos, y ejerció sus profesiones en consultorías y empresas multinacionales, dijo, hasta que un día lo convocaron de la empresa para una cuestión particular. Una vez que recorrió los pasillos que había conocido durante su infancia, sintió que no se podía ir.

Mariano Sallorenzo tiene 38 años y como dijimos es abogado y licenciado pero no hay libros de derecho penal en su hábitat, sino diseños de muebles realizados con cartón, sí; cartón. Una tendencia global que gana terreno en países desarrollados y qué descubrió casi sin querer durante un viaje a España. “Verlos fue una revelación” le dice hoy a este diario con una expresión casi mística, cuando narra los comienzos de una idea que es única y que lo apasiona.

Así nació Grin Craf una empresa que fabrica mobiliario de cartón. Es una producción sustentable, realizada con productos reciclados, pero no conforme con esto Mariano ubicó a su pyme en el selecto lote de las Empresas B, es decir esas que practican el triple impacto: generar ganancias y acciones ambientales y sociales. Así, se alistó en un reducido grupo de 100 compañías argentinas que trabajan bajo esos estándares entre ellas Natura, Villa Vicencio y Patagonia. Para pertenecer a Empresas B, se debe someter a auditorias internacionales.

La pandemia aceleró el proceso de radicación en Trenque Lauquen, junto a su familia (su esposa es trenquelauquense). Llegó por unos días para evitar los viajes constantes, pero madura la idea que será difícil volver a moverse de aquí.

“Estos muebles los vi en el 2012 durante un viaje a España. Fue como una revelación. Analicé la oportunidad de hacerlo acá. Empecé a buscar información sobre un banco, y terminamos haciendo estanterías, todo se inicia queriendo emprender e innovar, para mí era más fácil hacer cajas y nada más, pero se trata de hacer lo que te gusta, lo que te apasiona y lo que querés, esa es la llama de todo esto” sostiene con una pasión indisimulable.

Antes de ese viaje al viejo Continente ya había vuelto a la empresa. “Por esas cosas del destino empecé a colaborar en algunas cosas y una vez que entrás no salís, es algo que siento muy mío, con mucho orgullo, con mucha identidad”.

Después de España presentó la idea en la empresa: “Cuando llegue a la fábrica y dije que quería hacer muebles me miraban mal, siempre habían hecho cajas, fue un proceso duro y largo, que recién logré convencerlos cuando llegaron los resultados. Son paradigmas distintos y los comprendo quizás me pase a mi también en algunos años. Fue una lucha dura en lo interno poder instalar la idea por suerte salió bien”.

Es que no había antecedentes en el país de una iniciativa de esa magnitud, hoy es el referente ineludible en la materia.

“Nosotros trabajamos en eventos ligados en la sustentabilidad y para stands de grandes empresas. Hoy no están para la venta al público, sólo tenemos un producto de bancos para el consumidor final”.

Para Mariano la clave es pensar en su empresa como parte del tiple impacto, con eje en lo económico, social y ambiental. “No sólo pensás en ser rentable sino también en acciones de compromiso socio ambiental que complementen tu trabajo”.

El hallazgo de este modo de producción y los muebles de cartón corrugado fue de manera paralela “empecé a interiorizarme y vi que no tenía vuelta atrás, entendía que trabajar así era más completo. Claro que hay que ser más creativo, te lleva más tiempo, pero sé que ganamos todos. Nuestro punto a favor es el material amigable con el ambiente, hasta la cola con la que se pega el cartón es vegetal”.

El cartón de sus muebles cuando ya no se usa ingresa nuevamente al proceso productivo como papel para hacer cartón, que terminará otra vez en el armado de muebles.

Trenque Lauquen

Al principio de la pandemia viajaba todo el tiempo entre Buenos Aires y Trenque Lauquen donde estaba radicada su familia. “Ahora le encontré la vuelta al proceso productivo de manera remota y no me dan ganas de volver, estoy enamorado de Trenque Lauquen. Esta virtualidad que nos toca vivir, nos ha mejorado muchas cosas”.

Trenque Lauquen “es un referente en materia ambiental, como pioneros en la provincia de Buenos Aires” dice de manera enérgica “se puede ver en las calles que la ciudad es limpia, estoy al tanto de la reputación del distrito”.

Hoy la empresa mantiene su planta de fabricación en Buenos Aires pero el tablero de control desde Trenque Lauquen “mis funciones las mudé para el interior, muy aliado a la tecnología, la pandemia nos ayudó a darnos cuenta que no es necesario que estemos todo el tiempo juntos hoy con zoom, skype y otras cuestiones estás conectado”. Además lo seduce la idea que sus hijos puedan disfrutar de una ciudad chica, con seguridad y libertades desconocidas en las grandes urbes.

¿Se pueden comprar?

Para el entrevistado hoy en Argentina no están las condiciones para la venta directa a consumidores finales de estos productos.

“Hoy hay objetivos para chicos o mascotas eso es más viable para el mercado. No hay aún madurez sobre el objeto y sobre el proceso de elaboración e impacto ambiental, sí aplica al modelo de negocio de eventos y empresas. Pero con destino al consumidor final hay pocos productos”.

En países más desarrollados la tendencia es otra, cada vez con mayor presencia en la vida cotidiana de las personas, pero para eso la industria debe crecer más y los mensajes sobre sustentabilidad y cuidado del entorno deben calar más hondo.

“En Europa hay avances en diseños y van ganando lugares en la vida más particular de las personas, es un terreno muy subjetivo también porque entran a jugar colores, diseños y esas cosas. La combinación futura es el diseño y llevarlo a la vida diaria de las personas, ese es nuestro desafío y hacia allí vamos. Por eso iniciamos una ronda de conversaciones con otros países para hacer acuerdos y negocios. La idea es siempre estar innovando, no quedarnos. Siempre pensando cuál será el próximo paso” dice y ya piensa en ciudades de aquí y de allá, y en tiempos los presentes y los que vendrán.

Educación ambiental

Entre las grandes producciones se encuentra la realización de mobiliario para escuelas, entre ellas la primera escuela pública sustentable de Argentina que se hizo en Mar Chiquita. “Nosotros aportamos mobiliario en cartón para el inicio del proyecto ahora estamos retomando el trabajo con ellos, no sólo para el uso del mueble sino para el trabajo curricular de reciclado del mismo cartón”.

Para el entrevistado “los chicos deberían tener como obligatorio educación ambiental para empezar tener conciencia sobre los materiales y reutilización, asumir un consumo responsable, es algo que para muchos es light, pero para mí debería enseñarse a la par de las matemáticas”