Cuando los jóvenes deciden emprender: tienen menos de 20 años y ya trabajan en sus propios proyectos

En tiempos en los que la juventud es muchas veces juzgada y estigmatizada por su supuesta apatía y desinterés sobre su propio futuro, aparecen ejemplos de jóvenes con distintas inquietudes que, a fuerza de determinación y constancia, terminan plasmando en interesantes proyectos.

Porque si bien son muchas las personas que desde adolescentes ya manifiestan un interés definido sobre alguna actividad, no son tantas las que, siendo menores de 20 años, hayan confeccionado sus propias marcas para ofrecer a su comunidad, y más allá también, un determinado producto.

En este marco, La Opinión presenta hoy a dos jóvenes que, desde hace ya un tiempo, se encuentran trabajando con éxito en Trenque Lauquen y cuyo servicio es solicitado también en otras localidades del país.

Lencería

“Ancla de Mar” es la marca de un proyecto comercial impulsado por una joven trenquelauquense quien, a pesar de aún estar transitando la etapa escolar, su personalidad inquieta ha sido el principal motor para la concreción de este interesante emprendimiento que ha sido muy bien recibido por buena parte de la comunidad.

Ella contó: “Soy Huilén Conejero, tengo 17 años. Desde chica me relacioné con el mundo de la moda y mi intención es, una vez que termine la escuela, continuar estudiando la carrera de diseño de indumentaria. Empecé con este proyecto ya que, a partir de esta pandemia, tuve más tiempo libre debido a que no podía concurrir a mis actividades extra escolares como patín, gimnasia y baile, clases a las que asistía todas las semanas. Tampoco podía juntarme mucho con mis amigas por el aislamiento social y toda esta situación me llevó a que usara mi tiempo libre para pensar en este emprendimiento y la forma en llevarlo a cabo”.

La joven explicó: “Empecé con el diseño y confección de lencería, productos que pensé podían generar un rápido interés comercial. Mi intención fue realizar algo útil y delicado, de bajo costo, accesible al público. En estos primeros meses de trabajo, el balance ha sido muy positivo. La verdad que me siento muy contenta y agradecida por la respuesta de mis clientes”.

El futuro

Como ya se fue señalado, Huilén se caracteriza por ser una joven con variadas inquietudes. Por razón, ya tiene pensado anexar a esta primera etapa de su proyecto, nuevas prendas a confeccionar. “A partir de ahora, voy a hacer otro tipo de prendas. Para el próximo verano, mi idea es hacer trajes de baño para mujeres de todas las edades. Y, más adelante, iré viendo qué otro tipo de ropa podré realizar según el interés y pedido de mis clientes. Quiero agradecer el apoyo incondicional de mi mamá, quien tiene conocimientos en el rubro y me asesora sobre la mejor manera de trabajar. Ella me ayuda en la confección de las prendas y me dio el lugar para armar mi pequeño taller de costura. También a mi papá quien me ayudó económicamente al comienzo de este proyecto”.

Pastas

Brisa Prieto es una joven chef. Tiene 19 años y exquisitos platos para ofrecer. Ella se define con las siguientes palabras: “Soy una chica que tiene su propio microemprendiento de pastas caseras. Empecé con el mismo cuando se inició la cuarentena ya que me quedé sin trabajo a causa de la pandemia, soy cocinera profesional y la idea surgió para poder seguir haciendo lo que me gusta y poder llegar a las personas”, comentó en contacto con este medio.

Asimismo, contó que “mi emprendimiento de pastas ya lo había hecho en años anteriores y por eso preferí hacerlo nuevamente de pastas ya que tuve una buena aceptación de las personas. Y mi objetivo de este proyecto es poder llegar a más gente y que pueda animarse a probar lo que hago”.

Brisa explicó que “pude hacer dos años en uno de mi carrera de chef y este año iba a continuar especializándome en la Ciudad de Buenos Aires, pero la pandemia no me lo permitió, motivo que me llevó a planear poner en funcionamiento nuevamente el proyecto de las pastas”.

Sin lugar a dudas, ambos testimonios recogidos por La Opinión son una muestra fiel de que en la ciudad hay muchos jóvenes con ganas de hacer, crear y crecer en su actividad elegida. La certeza de que hay un futuro y que, a pesar de este presente complejo y por momentos abrumador, no todo está perdido.